Archive for the ‘Palabras con sabor a Leandro’ Category

Palabras con sabor a Leandro

marzo 1, 2009

Espontáneamente en los días, los tiempos y los espacios se me ocurren palabras que condensan mensajes, valores, ideas, sentimientos, emociones, placeres, reflexiones, comprensiones, broncas, desconexiones, conexiones, comunicación, incomunicación. Palabras, frases, desplazadas o metafóricas, metonímicas o desfiguradas, no importa. Son frases que condensan muchísimo significado para mí. A lo mejor con el correr del tiempo vaya desplegando el mundo de significación de cada frase, no lo sé. Esta dimensión es un post único para ellas; sólo para ellas.

______


Lo creé para creerlo – 2007 12 17

Armonización entre la creación de un mundo delirante y fantaseoso y la necesidad de estar apartado de ciertos aspectos de la realidad concomitante que perseguían mi espíritu. “Lo creé”, esa otra visión, ese otro marco en donde mi deseo ajustaba los parámetros de la percepción acorde a mi placer. “para creerlo”, la necesidad de lidiar con esa frustración externa (que no iba más allá de mi cuerpo) y la mejor salida posible: en vez de cambiarME, cambiarLO.

Conclusión: nada muy lejos de la religión, una especie de dogma de hilaciones de pensamiento con argumentos vagos en base a la percepción alterada de hechos, situaciones, verbos, sustantivos, ruidos, sonidos. Yo creyéndole a Mí mismo… Mí mismo creando a mi Yo.





La realidad sólo existe en nuestra imaginación. Nuestra imaginación es real. – 2008 11 1



Tus pesadillas te conocen – 2007 11 12



Uno no es uno, mas uno nunca puede dejar de ser uno – 2008 12 1

Uno mismo, su propia persona, es a lo largo de la existencia. La existencia implica el paso del tiempo, la historia individual, aquello que entre el cuerpo y el mundo se va fusionando para decantar recíprocamente en objetivaciones del ego. Es decir, uno es, porque es a través de alguna versión de tiempo. Uno existe siempre porque existió; esa existencia da la sensación subjetiva de unidad, de coherencia, de vida vivida. Mas uno no es una simple unicidad, uno no está circunscripto únicamente a aquello que supuestamente “nació de sí”, en la personalidad. Uno, en el intercambio con el mundo, es una espejo en donde se van proyectando distintas imágenes que a lo largo de la existencia van imprimiendo las percepciones de mundo: las personas, las acciones, los sucesos, los acontecimientos, las sensaciones. Sería difícil imaginar a una persona que no estuviese de ninguna manera influenciada por “los otros”, es absolutamente imposible desde el vamos, desde el origen, desde el nacimiento y el momento en donde el bebé es recibido al mundo. Es imposible mantenerse indiferente a las proyecciones que el mundo hace en el cuerpo y es peligroso querer mantenerse al margen de las mismas. La unidad del ser no es fragmentada pero sí es compleja y multidimensional, multifacética. Todos tenemos distintas áreas de la vida en donde nos sentimos sintonizados con distintas partes de nuestro ego. Eso expresa que uno, que es una unidad coherente, es muchos “uno”, uno es muchos “yo”. Todos esos “yo” son lo mismo, corresponden a lo mismo, pero no nacieron todos juntos, se fueron desarrollando. Con lo cual, uno no es “uno solo”.

Y al mismo tiempo, todo ese ego (como energía personal, en el buen sentido) que se va sedimentando de construcciones de la unicidad, siempre queda contenido dentro de los márgenes de la personalidad. Uno no puede dejar de ser uno fuera de uno mismo. No es que no podamos salir de nuestros cuerpos; considero que eso es posible. Lo que ocurre es que siempre que volvamos a lo “uno”, a quien es uno, todas esas sedimentaciones se presentan de una forma compleja e interminable, pero se presentan juntas. Paradójicas e inentendibles, pero juntas, unidas, con sentidos. Uno nunca va a poder dejar de ser todos esos “yo” que comenzaron desde su origen (y antes), a su vez siendo una multiplicidad de construcciones que van hacia lo indefinible.

Uno es uno mismo, tras el desarrollo de una interacción con otros que inevitablemente define también quién es uno. Y uno nunca puede dejar de serlo; el acto original es posible, la creatividad existe, pero uno siempre existe de una forma coherente y unificada, fiel a la identidad.



Fue, es y va a haber sido siempre así – 2008 12 2




Responsabilizarse es pasar de “las cosas que me pasan” a “cómo hago que las cosas pasen” – 2008 12 19



El enojo refleja la imposibilidad de salir de nosotros mismos – 2009 3 1

Lo ideal es vivir los ideales – 2009 3 5

Si no me conocieras tanto, te diría que me conocés tan poco – 2009 3 13

El mal humor, la ira y la bronca… son todos indicios de un ego aprisionado. Liberar el ego significa entender que absolutamente todo es posible por completamente fuera de nosotros mismos, que todo es complejamente posible al punto de no poder menos que contemplar cada momento como un suceso infinito. Significa entender que enojarnos es tan solo una pérdida de tiempo, que sólo hay esencialmente tiempo para vivir comprendiendo quiénes somos y qué es todo aquello en lo cual nos vemos involucrados. – 2009 3 13

Poder mirarme a los pies es encontrar la libertad de poder volar, tras la evidencia de que mi cuerpo está profundamente arraigado a la Tierra. – 2009 3 13

(tergiversado de una cita de una obra sobre Merleau Ponty)

Sin lugar y sin Cuerpo, ego y Otro son Uno y el mismo en el Mundo verdadero, Lazo de los Espíritus. 2009 4 24

A veces sonrío y no me río, porque quizás no es gracioso pero estoy alegre. Y sonrío. 2009 4 27

(a Isabel, mi psicoanalista:) Gracias por los Espejos. 2009 7 31

(a partir de un juego entre “recuerdo”, “re cuerdo” y “cuerda”) Recordar es una forma de mantenerme cuerdo dentro de las melodías que toco con mis cuerdas. 2009 8 7

“Don’t calient chief, just give me another alfajor with more chocolate and dulce de lech.” frase de mi hermano, la recuerdo desde hace más o menos diez años.