¿Qué es la deconstrucción? – artículo de Marta López

El otro día revolviendo mi cuarto encontré un libro de Derrida por ahí; ahora no recuerdo el título pero me hizo acordar a toda la movida de la ‘deconstrucción’. Y se me ocurrió buscar por acá alguna referencia clara y simple, que pudiese dar una idea medianamente entendible (o imaginable) acerca de lo que significa esto que puede denominarse una estrategia, una actitud ante “lo escrito”.

Fuente del artículo: http://www.avizora.com/publicaciones/epistemologia/textos/deconstruccion_0014.htm por Marta López, de la Monash University, Facultad de Artes (Australia).

Fuente: Monash University

¿Qué es la deconstrucción?

El término «deconstrucción» se refiere a una manera de analizar textos que socava los sistemas tradicionales – es decir, las estructuras – a los que Derrida llama «metafísicos».

¿Quién es el personaje principal en el desarrollo de la deconstrucción?

«Deconstrucción» es un término inventado por Jacques Derrida. (nota mía: según estuve viendo es una apropiación del concepto de ‘destrucción’ que emplea Heidegger en “El ser y el tiempo”.)
Derrida nace en Argelia en 1952.
Estudia en la École Normale Supérieure en Paris.
Luego enseña en lal Sorbonne, la École Normale Supérieure de Paris, Johns Hopkins, Yale y U.C. Irvine.
En 1967 publica tres libros que introducen sus ideas sobre deconstrucción. Estos se titulan:
Speech and Phenomena
Of Grammatology
Writing and Difference

¿Dónde se ubica la deconstrucción en los estudios de crítica literaria?

La deconstrucción forma parte de la crítica postestructuralista porque socava el logocentrismo de los estructuralistas. Hace una crítica del sistema estructuralista de analizar, que se centra en oposiciones binarias; el estructuralismo basado en estructuras y sistemas a los cuales la deconstrucción intenta derrotar.

¿Cuáles son las ideas principales de la deconstrucción?

Algunas de las palabras que es importante entender antes de digerir las ideas de la deconstrucción:

Metafísico – Palabra usada por Derrida para describir sistemas que requieren una base fija, un «principio primero» sobre cual se puede construir una jerarquía de significados.

Suplemento – palabra de importancia secundaria en la relación jerárquica de dos palabras. Por ejemplo: Hombre/Mujer
Hombre es la presencia, y en la ausencia de hombre, hay mujer. Es decir, mujer es el hueco de lo que hombre no es. Derrida dice que el suplemento no es de importancia secundaria, porque puede socavar la relación jerárquica.

Logocentrismo – Palabra inventada por Derrida para describir el sistema metafísico que acepta la escritura como secundaria, o suplementaria al habla. Derrida no esta de acuerdo con esto. Dice que la escritura, que se acepta en el logocentrismo como la imitación del habla puede expresar ideas más perfectamente que el habla, de esta manera sovacando la relación jerárquica.

Aporía – El hueco entre la coherencia filosófica y lingüística de un texto, y las contradicciones y paradojas subversivas que socavan tal coherencia. Esto lleva a que un texto no pueda ser «decidido», de esa manera destruyendo el sistema o la estructura que lo define tradicionalmente.

Imposibilidad de decidir (undecidability) – La inabilidad de escoger entre significados contradictorios. Derrida cita la palabra «himen», que representa el matrimonio y la unión sexual, y al mismo tiempo significa la membrana que impide esta unión. Derrida dice que no se puede aceptar uno de estos significados sin el otro.

Différance – Palabra inventada por Derrida que se refiere a los dos significados simultáneos del verbo francés diferer. Este verbo corresponde al verbo español diferir: «dilatar, retardar o suspender la ejecución de una cosa; distinguirse una cosa de otra o ser diferente y de distintas o contrarias cualidades». (Diccionario de la lengua española Real Academia Española vigésima primera edición, 1992).
A cualquier palabra que se busque en el diccionario se le puede aplicar différance.
Definimos una palabra a través de lo que no es (como difiere/es diferente de otras palabras) que ayuda a delimitar las posibilidades del significado.
Por ejemplo: Si digo que estoy pensando en un animal, hay muchas posibilidades, puede ser cualquier animal, pero inicialmente se descuentan las plantas, los minerales etc. Si luego digo que este animal tiene cuatro patas, ya eliminamos pájaros, peces etc. Y así seguimos hasta que, a través de un sistema de diferencias llegamos limitar las posibilidades hasta averiguar el animal. Pero la posibilidad de significado se difiere (se suspende) ya que todas las palabras se definen a través de otras palabras, que también necesitan definición, etc. Quiero decir, sabemos qué animal es, pero no porque tenga un significado sino porque hemos eliminado todos los significados diferidos que no es.

Los sistemas jerárquicos basados en un «principio primero» (en el sentido que no se pueden reducir más) pueden ser derrotados porque lo que pensamos que es un principio primero es solamente el producto de un sistema de significación, no una verdad absoluta.

Por ejemplo: Se podría decir que «blanco» es un principio primero, porque creemos saber exactamente lo que es «blanco», y parece ser irreducible. Pero en realidad, solo podemos definir «blanco» a través de lo que no es. Es «blanco» porque no es «negro». Pensamos que «blanco» es una realidad absoluta porque el sistema en que vivimos le da valor a «blanco», es decir, tiene su posición en la jerarquía simbólica de nuestra sociedad. Pero según los deconstruccionistas, la identidad de «blanco» depende totalmente de «negro». No podemos definir «blanco» sin «negro». La diferencia entre «blanco» y «negro» existe antes que la identidad de «blanco», entonces, es la diferencia el principio primero, no la identidad.

Estos principios generalmente se definen a través de lo que excluyen, y entonces, caben bajo el nombre de oposiciones binarias

Por ejemplo:
hombre mujeres
día noche
realidad fantasía
razón sentimiento

Las palabras en la primera columna tienen mayor valor en nuestra sociedad, y por eso las definimos como verdad, mientras las palabras en la segunda columna son un suplemento, un elemento de importancia secundaria. La deconstrucción critica este tipo de jerarquía. Según los deconstruccionistas, esta manera rígida de definir lo que es aceptable y lo que no, es típica de las ideologías. No es algo que podamos evadir, pero hasta cierto punto podemos subvertir el proceso.

La crítica deconstructiva analiza la aporia para demostrar las maneras en que un texto se contradice, y de esa manera destruye el sistema lógico del texto.

Por ejemplo: La palabra «luz» tiene valor en nuestra jerarquía simbólica. Es una de esas palabras que los estructuralistas aceptarían como verdad irreducible–el elemento positivo de la pareja luz/oscuridad. En la lógica de un texto, «luz» se interpretaría como aclaración, epifanía, conocimiento etc. Y esta interpretación es aceptada por los estructuralistas como la única válida. Los deconstruccionistas analizarían los elementos paradójicos de la palabra para demostrar que esta aceptación se deriva de la aceptación de un sistema de valores no de una realidad absoluta. Una luz también puede cegar. Puede tener el efecto de dejar en la oscuridad. Al impedir la vista impide también el conocimiento. Los deconstruccionistas dirían que no se puede olvidar este elemento de la palabra al analizar un texto. Que al aceptar solamente un sentido de la palabra estamos limitando la interpretación para justificar el sistema en que creemos

1998

Fuente: Monash University

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