Archive for 27 junio 2009

Diente de león en Plaza San Martín (Malargüe, Mendoza, Febrero 2009)

junio 27, 2009

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Museo Larreta – 2009 2 2

junio 27, 2009

La escuela según Pierre Bourdieu – canal Encuentro

junio 25, 2009

Hace un buen tiempo que, cada tanto, engancho alguna de las entrevistas super interesantes que pasan hace unos cuantos meses por el canal Encuentro. Cuando empezé a cursar este cuatrimestre justo agarré la de Pierre Bourdieu y ayer a la madrugada la volví a agarrar. Hoy se me ocurrió ver si alguien las subió a Youtube y sí! Así que, no puedo menos que compartirlas… para los que estudian Psico en la UBA y cursaron Psicología Educacional con Baquero, fíjense si una parte de la entrevista no les hace eco a la noción criticada de “educabilidad”. Que la disfruten.

Reificación (concepto del Marxismo)

junio 24, 2009

Creo recordar haber visto referencias analíticas a este concepto en “La construcción social de la realidad” de Berger y Luckmann, para Psicología Social. Hoy reflexionaba sobre posibles semejanzas y también diferencias con el concepto de “naturalización”. Ante todo, me incursioné en Wikipedia a ver qué tenía para ofrecerme acerca de la “reificación”, y encontré estas dos citas explicativas que me satisfacieron, por estar a su vez contextuadas en el marco teórico del Marxismo, desde donde se propone nació dicho concepto.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Reificaci%C3%B3n_(marxismo)

En su “Diccionario del pensamiento marxista” Petrović define reificación como:

“El acto (o resultado del acto) de transformar propiedades, relaciones y acciones humanas, en propiedades, relaciones y acciones de cosas producidas por el hombre, objetos que se han vuelto independientes (y que son imaginados como originalmente independientes) del hombre y gobiernan su propia existencia. También, la transformación de seres humanos en cosas que no se comportan en una forma humana sino de acuerdo a las leyes del mundo de las cosas. La reificación es un caso ‘especial’ de alienación, su forma más radical y extendida, característica de la sociedad capitalista moderna”.

El intelectual anarquista de tendencia primitivista John Zerzan, en su ensayo “Esas cosas que hacemos”, la define en la siguiente manera:
Del latín “re”, o cosa, reificación significa, esencialmente, cosificación; un poco en el sentido en que Theodor Adorno, entre otros, afirmaba que la sociedad y la conciencia han sido casi completamente cosificadas. A través de este proceso, las prácticas y las relaciones humanas llegan a ser vistas como objetos externos. Lo que está vivo termina siendo tratado como una cosa inerte o abstracción. Se trata de un cambio de los acontecimientos que se experimenta como natural, normal, inmutable.

"Lo voy a cuidar… como si fuera tuyo" – 2009 6 24

junio 24, 2009

Esto es una suerte de reflexión sobre un “decir” que siento está bastante naturalizado en nosotros, en nuestra manera de considerar las posesiones ajenas y el tipo de representación que tienen para nosotros.

Situación típica a la que todos nos vimos expuestos alguna vez: una persona nos presta “algo”. Nos presta ropa, la computadora, el mp3, la carpa, la mochila.

Hay un frecuente dicho, prometedor y supuestamente esperanzador, que decimos a la persona que nos presta: “Lo voy a cuidar como si fuera mío”.

Mi reflexión es: ¿Algo tiene que ser “propio” para representarnos mentalmente un cuidado? ¿Cómo es esto de que para cuidar algo que no es nuestro, tenemos que hacer de cuenta que sí lo es? ¿No hay acaso algún otro registro de cuidado, que no esté distanciado del cuidado que damos a nuestros propios objetos pero sí caracterizado por una genuina atención y cuidado a los objetos de otras personas?

Estas preguntas me ponen cínico, pero sé que estoy hablando una verdad. Si cuando te prestan algo, vos necesitás hacer de cuenta que eso es “tuyo” para poder representarte cuidándolo, quizás en el fondo eso que te prestan sea demasiado para vos.
Para mí, una genuina actitud de cuidado representa justamente reconocer que ese objeto que nos prestan, no es nuestro, le pertenece a otra persona. Persona que confía en nosotros y en la cual nosotros confiamos (por eso le pedimos cosas prestadas). En ese sentido, se abre un tipo de cuidado que cierne sobre el propio cuidado que le da esa persona a su objeto en su vida cotidiana. No para ponernos a juzgar cómo lo cuida o entonces ridículamente tratar de determinar qué tipo de cuidados deberíamos tomar, sino esencialmente para reconocer que es un objeto ajeno a nuestra propiedad. De allí parte el cuidado de lo ajeno, de reconocer que no es propio. No por diferenciarlo del cuidado que uno hace de lo propio, sino para afirmar que justamente, se trata de cuidar algo “de otro”.

Entonces, reflexión hecha, a mí cuando me prestan algo, ¿qué digo? “Lo voy a cuidar… como si fuera tuyo”. Claramente, si me lo prestaste, ES tuyo. El dicho busca el efecto cómico, y generalmente yo doy una mini-explicación acerca de lo que significa para mí de diferente eso a la actitud típica de “… como si fuera mío.” En general las personas entienden y comparten, por más que me miren con ojos de “Chabón no podés más, mirá las cosas que te ponés a meditar”. Y es así, no puedo más, no puedo dejar de meditar y creo que está bien, jaja.

¿Y qué es cuidar algo sabiendo que es de otra persona? Y bueno, por lo menos es tratar de mantenerlo y devolverlo en las mismas condiciones en que uno lo recibió. Esa es una pauta inquebrantable y que nunca falló a lo largo de mis experiencias. O al menos, si el objeto sufrió daños, responsabilizarse por los mismos, tratando obviamente de enmendarlos de la mejor manera posible (hasta consultando por las posibilidades de enmendamiento).

Es una lógica de “lo prestado” y una dimensión abierta al campo del “prestar”. A mí me gusta prestar cosas, porque comprendo que todos en el Mundo tenemos ciertos objetos que otras personas pueden precisar en determinado tiempo y lugar, y en el fondo también siento que uno no debería ser celoso de sus posesiones y poner excusas para no prestarlas, ya que en última instancia lo material es totalmente finito en esta vida. Claro, si una persona pide y nunca devuelve en las condiciones originales, la confianza declina. Pero como siempre, una actitud de predisposición positiva es siempre un buen comienzo.

(Iniciativa para reforma jurídica) www.construyendojusticia.com por el caso de Soledad Bargna

junio 16, 2009

Hola a todos y todas, les transmito esta iniciativa que me llega de una compañera de Psicología, prima de Soledad Bargna.
Se trata de promover una demanda popular (juntar 1 millón de firmas) para implementar una propuesta que cambie las condiciones penales referentes a personas violadoras.

Se propone la exclusión de los violadores de la Ley 24.660 (de Pena Privativa de la Libertad), un Registro Nacional y Público de Violadores, y un tratamiento diferenciado de la sociedad para reincidentes.

www.construyendojusticia.com

Yo estoy de acuerdo con promover esta reforma y por eso transmito el mensaje. No es de mi interés crear un debate ético o jurídico de la cuestión, sino apelar a contribuir a la iniciativa. Por eso posteo esta página; ustedes decidirán si están de acuerdo o en desacuerdo con firmar.

Saludos.

Adentro mío – 2009 6 15

junio 15, 2009


Adentro mío, en algúna parte de mí, en algún rincón, en alguna habitación, hay una persona que soy yo, que está dentro de mí, que está sentada así; adentro mío, en mi interior, meditando para adentro suyo, porque adentro suyo, estoy yo, en algún lugar, en algún espacio, en su interior, meditando para mí mismo, en quien yace una parte mía, hecha “mí”, que está sentada así, en algún recoveco, por algún ambiente, en algún lugar, a punto de ser meditado.

aMok

Discernimiento en expresar el cuerpo que vive un hoy – 2008 4 12

junio 15, 2009

aMok

Infinituraleza – 2008 2 13

junio 15, 2009
aMok

El mundo es todo lo que hay aquí encerrado: la vida, la muerte, la gente y todo lo demás que nos rodea. El mundo es incomprensible. Jamás lo entenderemos; jamás desentrañaremos sus secre­tos. Por eso, debemos tratarlo como lo que es: un absoluto misterio.

Para el hombre corriente el mundo es extraño porque, cuando no se aburre de él, está enemista­do con él. Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, pavoroso, misterioso, insondable. Un guerrero debe asumir la responsabi­lidad de estar aquí, en este mundo maravilloso, en este tiempo maravilloso.

en La rueda del tiempo”, Carlos Castaneda

junio 15, 2009

Esto lo escribí luego de terminar de cursar este año de Facultad. Acá va la reseña que escribí en el mail donde mandé el escrito.

El cuatrimestre pasado cursando “Historia de la Psicología” di con un autor que me apasionó: Maurice Merleau Ponty. Está en la línea de Heidegger, Sartre y demases existencialistas.

Hoy de la nada empezé a recordar alguna de sus “propuestas” y se me ocurrió reflexionar en algún punto sobre la existencia. Así que me puse a escribir, haciendo una ensalada sobre la concepción de este autor sobre el cuerpo, la concepción de Heidegger que ubica al Sujeto en un espacio-tiempo (en el texto aparece como “ser ahí”) y la concepción sartreana de la Responsabilidad (que es otro mundo de concepto que este año adquirió un giro impresionante en mi manera de vivir)

Quería mandarles lo que escribí. Quizás no se entienda nada, pero creo que es una buena propuesta para mantener el cuerpo unificado “al mundo”. Para nunca desentendernos de lo que vivimos en las situaciones. “Nunca desentendernos”: nunca creer que las cosas se manifiestan independientemente de lo que hagamos. Nunca creernos indefensos, víctimas y faltos de dirección en el mundo. Esto es, para asumir una dirección que no es cerrada ni perfecta, pero mantiene al cuerpo unificado con lo real (ok ya estoy limando). Ojalá algo les haga eco.

Cuerpo y mundo

La dimensión de la existencia podría equipararse a aquello que se muestra inmediable entre el mundo y nuestros cuerpos. Eso ante lo cual no hay mediación ni experiencia particular previa. Por experiencia particular previa, entendiendo un cúmulo suficiente de acontecimientos vividos que logran una memoria esquemática sobre determinadas situaciones de vida que empiezan a jugar tipificadas en la memoria psíquica-neuronal. En este punto donde no hay una mediación exacta entre el cuerpo y lo real (el mundo “de afuera”) insisto en un punto de fusión entre el cuerpo y ese mundo. Cuerpo y mundo constituyéndose en el acto de existir. Existir tiene que ver con volcar el cuerpo hacia ese mundo del cual somos parte con nuestros sentidos unificados (y nunca disociados, como propondría Descartes con “res cogitans / res extensa”).

La dimensión de la existencia es relativa al “ser ahí”, a manifestar en materia de cuerpo (y con cuerpo me refiero al cuerpo completo unificado) aquello que se inscribe en lo real, y a manifestar lo real inscripto en materia de cuerpo. Aquello que “nos queda” de la experiencia de existir, de las vivencias: aquella memoria, cúmulo que se va generando y auto-expandiendo queramos o no a lo largo de nuestra vida.

Existir tiene que ver con fusionar el cuerpo en el mundo, en las situaciones. “Ser ahí” en un sentido sartreano es responsabilizarnos (como Sujetos corporales) por las configuraciones de espacio tiempo y subjetividades en las que nos involucramos en el día a día. Quizás por eso Sartre alegó que nunca sintió haber desperdiciado un día de su vida. El sentido de la existencia tiene que ver constantemente con “vivir el mundo en y con el cuerpo”, con el encuentro infinito entre ambos.

Siguiendo con Sartre, decanta de todo esto que nunca podemos desentendernos de nuestro cuerpo en el mundo. “Ser ahí” tiene que ver con desplegar el potencial humano situación por situación. No se trata tampoco de dejar los prejuicios o las experiencias previas de lado, porque si no no habría aprendizaje retroactivo posible. Se trata más bien de tratar cada situación como “nueva”, mientras la memoria psíquica-neuronal hace el resto. Esto es, activa los comportamientos y pensamientos que “encajan” con esos parámetros de realidad en situación desplegados o que desentonan e instan al Sujeto a reformular y expandir el cúmulo de experiencia vivida que lleva inscripto en el cuerpo. El grado en que nos predisponemos a mantener nuestro cuerpo en constante cambio (nuestros esquemas emocionales y cognitivos), en la medida que no tenemos miedo de desaferrarnos de determinados prejuicios y sensaciones sabiendo que siempre mantendremos la unidad y la cohesión, podremos encarar una de las tareas más esenciales en el proceso de vivificación de la existencia: la apertura corporal al mundo. La posibilidad de integrarnos cohesivamente en el mundo, a la vez que siempre el mundo se integrará a nuestro cuerpo. Un proceso de autoexpansión del Universo intersubjetivo.