"No hay nada" – reflexión en la dificultad de nuestra lengua para pensar lo inexistente

Es una reflexión, nada más. Una reflexión que circula en mi cabeza desde hace muchísimos años y recién, charlando con una compañera de Psicología, me vino una vez más.

Es una reflexión que gira alrededor de este breve intercambio:

-¿Hay algo?

-No, no hay nada.

Para empezar, primero la aclaración de por qué “lengua”. ¿Por qué lengua y no lenguaje? Lenguaje es el sistema de signos, no por ser ideal pero sí por ser un sistema que adquiere significado en tanto sistema relacional (valga la redundancia). Es decir, las palabras en el sistema del lenguaje están sojuzgadas a las posibles relaciones que hacemos de ella en el habla cotidiano, es decir, en la lengua. A fines prácticos, la reflexión gira a la complicación en la que nos sumergimos a través del habla para con el sistema de signos en general.

“No, no hay nada”. Queremos significar, queremos transmitir que hay ausencia, que no está presente el “algo”. Sin embargo…

“No, no hay nada” implica una doble negación. Y no es por el hecho que haya dos “no”. Si no por la naturaleza de la “nada”. No estoy hablando de la “nada” interpretable como Todo desde una filosofía taoísta, sino de la “nada” práctica, concreta (aunque metafísica). En el mundo puede haber muchas “nadas”: una “nada” de planetas de color violeta conviviendo con las nubes es una nada posible, ya que no hay un “algo” que represente al menos algún planeta violeta conviviendo con las nubes.
La doble negación se juega en el sentido de entender qué significa “nada”. Nada es ausencia. En tanto que el espacio existe y no se puede pensar sin espacio, “nada” implica ausencia de algo en el espacio. Es un concepto relacional a la “nada” que se quiere designar.

Es decir, no hay una absoluta Nada. Dicho de otro modo, no existe la ausencia de “todo”. No existe la abstracción de todos los elementos componentes de la Realidad, el Mundo o el Universo. No se puede pensar la visualización de una nada elemental.

Pero de vuelta, a fines prácticos: nada es ausencia de algo. En tanto ese algo designa al menos un elemento de un conjunto que en otros espacios habita lo Real, nada es ausencia de al menos un elemento de lo Real, aquel por el cual se pregunta o aquel al que se alude.

Esto va igualmente en paralelo a la idea de que “no existe la nada”, porque siempre hay algo.

Pero entonces, volviendo a la pregunta:

-¿Hay algo?

Se figuran otro tipo de respuestas, menos negadoras en sí mismas.
Si “No hay nada”, se está diciendo que al menos hay un elemento de algún conjunto que se ve representado en lo Real.
Se está haciendo una negación de algo imposible, lo cual implica una contradicción en sí. Ahora, tomando la nada a fines prácticos, como ausencia relativa de algo…

-No, no hay algo.
-No, hay nada.
-No, no hay.

Parecen respuestas más escépticas, pero son en realidad, más reales, salvando la incongruencia antes mencionada de la imposibilidad de la nada (y de nuevo, sin llevarla hacia una filosofía taoísta).

Es decir, “no hay algo” significa que no hay elemento alguno que represente al conjunto que se ve representado en lo Real.

Es una tontería, pero también es una incongruencia en el habla, en la lengua. Es de alguna manera una imposibilidad doble en el lenguaje. Primeramente por la concepción en un algo (un elemento -signo lingüístico- que funciona como representación de un concepto que abarca la no-existencia absoluta y total, cuestión que es infinitamente imposible), y en segundo término por encima negar esa no-absolutidad, cuestión que nos llevaría, ahora sí, hacia un entendimiento taoísta de la Nada como Todo.

Si no hay nada, es decir, si la absolutidad no existe como tal porque está condenada a representar siempre al menos un elemento de lo Real en su mera significación, la negación de esa mera significación abre una dimensión hacia la totalidad absoluta.

Si “No hay nada” (negación de la ausencia -la “nada” práctica-), necesariamente hay algo. Al menos un algo que contrarreste y niegue esa “nada” práctica

Es decir, de otra manera, el opuesto a Todo quizás sea… Algo. Así y todo, Nada sigue siendo opuesto a Todo pero en otro nivel. Es decir, en un nivel relacional, en la “nada” práctica.

¿Se entendió Algo de este Todo? Porque si no se entendió nada, estamos en problemas. O se entendió Todo, o se entendió al menos un elemento del conjunto que representa lo Real… jajaja, qué lindo e intrincado es el Lenguaje. ¡Y decir que no hablamos francés!

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