La ósmosis de la música en las células.- 2009 2 24

Determinados momentos, en el curso de relajación donde la vida en cuestión de espacios y tiempos se detiene momentáneamente.

El curso de los acontecimientos irrumpe en un espacio alternativo; los ojos palpitan la realidad exterior, resultando del parpadeo fotografías cegadoras de la iluminación del alma.

Las sonrisas son pero no importan, el cuerpo se mueve pero está detenido en un espacio.

La cabeza se inclina cuarenta y cinco grados y la sonrisa sigue siendo, los parpadeos se hacen más constantes hasta que la blancura del sonido se expande a su máxima expresión. En ese punto, los ojos están fuertemente cerrados y no importa el espacio ni importa el tiempo. Solo importa sentir que en ese momento, en ese instante, uno está siendo partícipe de una transportación hacia la infinitud que es la música. Hacia los tiempos arbitrarios y virtuales de un ritmo, hacia una melodía única que puede guiarnos por un instante como un libro nos puede guiar una vida.

Hay determinado instante en la música, determinado instante apocalíptico pero celestial, donde el cuerpo comienza a ser el sonido. Sólo hay que cerrar los ojos y dejar que el cuerpo empieze a encontrar su propio ritmo.

aMok

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