Quo Vadis? – 2008 5 20

“Quo Vadis?” 2008 5 20

Quo Vadis?

Recuerdo que leí esta pregunta en latín hace muchísimos años, cuando en mi familia todavía comprábamos la revista “Descubrir”. Era una revista muy muy buena, científicamente aventurera. Me encantaba leerla una y otra vez, cada mes. Recuerdo que en la última página tenía una serie de afirmaciones o declaraciones hechas por personajes reconocidos en la comunidad científica, con la consiguiente valoración por parte de la revista. La valoración era con pulgares, como en el espectáculo de gladiadores romano.

Sabían que generalmente se malinterpretó el sentido de los pulgares en el el ámbito romano? Todos en general creemos que cuando se quería hacer vivir al guerrero, se subía el pulgar. Y viseversa cuando se lo quería ver morir. Muchísimas fuentes demostraron con el tiempo que en realidad, cuando se quería perdonar al guerrero, se bajaba el pulgar, o se lo escondía, en sentido figurativo de esconder el arma. Cuando se le declaraba la muerte, el pulgar quedaba en posición horizontal y a veces con una moción de apuntar hacia el propio cuerpo (generalmente hacia la garganta), metáfóricamente figurando la muerte (el golpe final) del guerrero, el acto de hundir la espada en su cuerpo.

Bueno, me fui. La valoración era con pulgares. Recuerdo una vez haber leído una de esas valoraciones en torno a una frase de Jacques Lacan. Yo tendría 10, 12 años masomenos. La frase fue “La mujer no existe”. Creo que en ese momento, nunca había entendido tan poco una frase. Claro que, con el tiempo, estudiando Psicología, leyendo un poquito a Lacan y entendiendo cómo escribía, me di cuenta que estaba jugando metafóricamente con nuestras mentes al enunciar esa frase. Que metapsicológicamente hablando, se podía entender esa metáfora en un sentido clásico y apegado a la noción freudiana del desarrollo del género femenino. Digamos, eso que intentó responder ante la pregunta de ¿Quién es la mujer?.

Recapitulando… Descubrir, “Quo Vadis?”. Allí en ese momento no entendí que significaba “¿A dónde vas?”, pero el tiempo me dejó la mecha prendida hasta que la curiosidad se resolvió (y la bomba no explotó).

Años más tarde, el año pasado, tuve una serie de momentos donde hice algunos dibujos en el quincho de mi casa, generalmente de noche, con música que me hacía sentir extraño y abstracto. De por sí mis dibujos suelen ser abstractos, y de alguna manera dibujé esto.

Creo que lo que más me gusta de dibujar así es la apertura a la libre interpretación, a que los ojos de la persona que ve elijan qué, dónde y cómo ver. En la corriente filosófica de la fenomenología de la percepción, este es un punto clave: “uno elige ver qué, cómo, cuándo y dónde.” Uno quizás no lo elige desde su decisión plena, pero el cuerpo elige por sí mismo.

La mayoría de personas que lo vieron, identificaron un pájaro. Yo empezé a dibujarlo como una forma viva que se movía, sí. La sensación de movimiento y de incertidumbre me llevó a la pregunta: “¿A dónde te mueves?”. Ahí recordé el “Quo Vadis?” latino y decidí preguntarle eternamente al dibujo, hacia dónde va.

Espero que sus pulgares sean benévolos y no vayan a ningún lado.

aMok

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