Mientras Jero iba a buscar a Mike (…) – 2009 2 4

En algún punto las sombras se me hacían sombra.
La luz me jugaba a las escondidas.
No había algo, había nada. Era especial.

Llevar estas neuronas rezagadas en la falda, es como poseer el cerebro cual artificio.
Pareciera que vivir descargando y recargando energía puede ser una opción elemental para vivir la vida.

Yo no entiendo, yo soy así: supuestamente es mi Destino ser una bola de energía, ¿no?
No sé ni quiero que parezca que sepa algo, porque no.
Pero eso es así: hoy grababa con la cámara mi voz hablando sobre el lugarcito de mi blog llamado “Acá están las dimensiones”. Ahora agarro la parte izquierda de mi cerebro y la doblo hacia la parte derecha.

Nada se parece a todo en ningún punto. No, ni siquiera es arbitrario. Gira a favor de las agujas del reloj. Es la antimetáfora, es la cosa más cosa del mundo. Ni siquiera es un pedazo de ladrillo con un poco de cemento seco en sus límites internacionales. Tampoco podemos confundir grasa de ballena con grasa de ser humano. Hay algo elemental, algo fundamental dejado de lado.

Y así me represento nuevamente en ese profesor de Waking Life: esa persona que decidió vivir “su” vida, lo cual no debe malentenderse como un individualismo, porque es absoluta y totalmente lo contrario. Es vivir con el prójimo como una existencia paralela a la nuestra. Nuestros seres queridos se nos cruzan en existencias, estamos totalmente vertidos y culminados en ellos, somos ellos y ellos son nosotros. Hay subgrupos y conjuntos de energía poblacional, armonizados bajo un simple mensaje, un valor, una tradición, una creencia, una manera de percibir el mundo: a través de la energía.

La energía es absolutamente TODO.
No hay un “todo” más abarcativo que el mero hecho de la energía.
La energía es Dios
La energía es la fuerza que mueve a absolutamente TODOS los elementos de la galaxia.
No hay algo que escape la energía.
La energía es la simple creencia en eso que hace que “pasen cosas en el mundo”. Es muy simple pero muy esencial, muy llano pero muy profundo. No hay una forma de vivir la vida más puntual y esencialmente predilecta que vivirla a través de la energía.

La energía de uno, que se entremezcla y es imposible de limitar de la energía del Todo.

Ah, hace un rato hablaba del tema de las dimensiones, o algo así, porque en realidad quería decir que yo ya inventé una palabra (cuando hablaba de la segunda o tercera dimensión dije que quizás me inventaba una palabra): exotérmico.

Yo soy exotérmico. Soy una persona cuyo cuerpo emite constantemente energía en forma de calor. Es así, cualquier persona que me conoce puede dar fe de ello. Soy un tipo que en invierno anda por la vida en musculosa. Que le encanta el frío. Que sufre terriblemente los veranos. Que está sufriendo ESTE verano. Muy conciente de los efectos del calentamiento global.
Bueno, “exotérmico”… no sé si existe realmente. Pero yo la inventé, y explica exactamente lo que vivo: una constante transmisión e intercambio de energía con el mundo y las personas. Yo no puedo dejar de emitir energía, así como tampoco puedo dejar de recibir. Es increíble, me encanta, creo que es una de las fuerzas que más me impulsa en esta vida. La cualidad de mi ser que más humano me encuentra, dejándome absorver por la identidad del mundo y siendo devuelto en un mar de nubes naranjas.

¡Oh casualidad! Los colores que más me gustan son aquellos que se ligan con la cualidad de la energia: amarillo (la agilidad para danzar en energía), naranja (la estimulación y el eco de la energía), verde (el equilibrio energético), violeta (la cualidad espiritualmente danzante en energía).

Hoy, …bah, en realidad hace un ratito, ya que estoy escribiendo desde la compu de él, hablaba con Jero sobre determinada incursión integral de la cual fuimos parte en el verano del año pasado. Cierta excursión que involucró conocer una serie de puntos energéticos en el camping de Chascomús donde estábamos parando. Me acuerdo que uno de los puntos era en centro de una canchita de fútbol. Otro fue escondidos tras unos juncos, soportando 10 grados de temperatura con 20km por hora de viento, con una malla, una musculosa y un piloto. Y ojotas. Ah, y unos lentes de ciclismo amarillos que me hacian parecer una anciana ciclista.

Uh, llegaron Jero y Mike. Voy a concluir esto porque no da colgarla acá.
La voz de Mike es inconfundible. Como su energía.

aMok

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