Los cuatro páticos – 2009 2 3

Hace unos días vengo pensando en lo que refiere al “pathos” griego y sus formas de pronombrarlo, en su definición del mundo social-emocional de las personas.

“Pathos” refiere a aquello que domina emocionalmente a uno. Eso que lo apresa sentimentalmente. El “pathos” griego tiene que ver con la incontrolabilidad emocional. Con lo que se siente incondicionalmente. Es un acto esencialmente pasivo. Del “pathos” viene el padecer y la pasión (si bien se pueden discutir muchas otras acepciones sobre esta última).

Del “pathos” surge una lógica: lo patológico. Es decir, un orden del sentir o del sufrir. Un sufrir sistematizado, hecho lenguaje, cifrado, escrito en el cuerpomente.

…Todo esto bajo la tradición clásica que supone la fórmula pathos : padecimiento

Hay otra manera de mirarlo, que conduce según sus respectivos pronombres a distintas vertientes del supuesto “pathos”.

Pathos es de alguna manera aquello que concierne a lo emocional, de eso no hey duda. Quizás a través de la tragedia griega quedó circunscripto al drama, y en tanto tal a lo que se sufre, a lo caótico.

Pero “pathos” puede ser leído esencialmente como relativo a lo emocional, y en tanto emocional tenemos que entenderlo como intra e inter emocional.

Si ponemos a jugar el pathos con lo intra e inter, vamos a descubrir cuatro páticos. Los hermanos “A”, “Anti”, “Em”, y Sim”.

“A” es una persona que está por fuera de todo orden emocional. Es una persona embotada emocionalmente, pobre sentimentalmente. Es una persona que no siente ni para adentro ni para afuera. Es una persona pálida; no corta ni pincha, se muestra ausente de la emocionalidad de las situaciones. De alguna manera está imposibilitada de desplegar su energía en las situaciones, no tiene conexión con las personas, está muda emocionalmente. Apático.

“Anti” es una persona que proyecta un caos destructivo en el orden interemocional. Una persona que disrumpe negativamente en las emociones de otros. Una persona pesimista o una persona negativa, una persona que se conecta siempre desde el “menos”, siempre desde lo que falta, con los demás. Una persona que mira siempre el vaso medio vacío. No un inconformista, sino un pesimista. Alguien a quien nunca le alcanzará para ver el vaso lleno. Esencialmente eso: alguien que se conecta negativamente con el sentir de los otros. Antipático.

“Em”, necesariamente nos va a hablar de aquello que mueve. Aquello que mueve a una persona a trasladarse a otra realidad; una realidad más allá de su interior, la realidad intra-emocional de otra persona. Una persona que decide salirse de su cuerpo y empezar a sentir en el cuerpo del otro. Una persona que puede dejar de lado su mundo y esmerarse en ponerse en la misma posición que el otro, para sentirlo, para sentir lo mismo, para entender, para comprender. Vale aclarar, que empático bajo la tradición clásica griega del pathos sería “ponerse en el lugar de sufrimiento del otro”. Obviamente hay otra acepción también, que implica ponerse en el lugar de regocijo, sentir la alegría y el buen humor del otro como propios. Empático.

“Sim”, es el opuesto a “A”. Una persona que porta una sonrisa al mundo, a las personas. Una persona que trata de hacer brillar la vida intra-emocional de los otros, compartiendo su brillo y optimismo, su visión positiva de la vida. Una persona que desde lo intra-emocional invita en lo inter-emocional a sintonizar un estado de ánimo plácido con la vida, una moción de vivir la vida de una forma plena y feliz, hasta donde la acepción personal nos lo permita.

Como quizás se ve, “Em” y “Sim” se llevan bárbaro. Es un círculo vicioso de energía, un sinfín de idas y vueltas de sonrisas.
Lo curioso también es que según lo veo yo, “A” es el opuesto a “Sim” y no “Anti”. El opuesto para mí no es el que más contraste en el extremo diferente de lo que se produce o manifiesta, sino la graduación más distónica, el punto en donde no se parecen en nada.

“Anti” y “Sim” se parecen en que ambos proyectan un tipo de energía hacia el mundo inter-emocional. Son alter-egos. La diferencia es en la vibración de la energía (si bien no hay energía “mala” o “buena”, hay estados de ánimo, humores y eso concatena determinados efectos).
En cambio, “A” es lo gradualmente distinto a “Sim”. Cambia radicalmente por su graduación, por su vibración.

Obviamente estos cuatro páticos son una abstracción de la ensalada que somos. Porque los cuatro páticos, inter-emocionalmente, también juegan con los humores de las personas con las que estamos.

Yo me considero una persona usualmente simpática, a la vez que me gusta empatizar con las situaciones (generalmente las situaciones donde la energía vibra alegre), y también puedo ser (soy) en otros escenarios una persona apática.
En general con lo antipático no me relaciono en mí mismo, pero de todas formas todos esos caracteres se van graduando en lo que atañe a las realidades.

Hay personas que viven en una pileta vacía.
Hay personas que viven quejándose de que la pileta está vacía.
Hay personas que se esmeran en sentir cómo es eso de tener la pileta vacía.
Hay personas que se esmeran en llenar la pileta.

Obviamente, somos todos las mismas personas en distintas realidades.

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