Archive for 25 febrero 2009

Tomando distancia de la hipocresía con el ojo izquierdo – 2009 2 24

febrero 25, 2009

Foto: 2008 1 26

aMok
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La ósmosis de la música en las células.- 2009 2 24

febrero 25, 2009

Determinados momentos, en el curso de relajación donde la vida en cuestión de espacios y tiempos se detiene momentáneamente.

El curso de los acontecimientos irrumpe en un espacio alternativo; los ojos palpitan la realidad exterior, resultando del parpadeo fotografías cegadoras de la iluminación del alma.

Las sonrisas son pero no importan, el cuerpo se mueve pero está detenido en un espacio.

La cabeza se inclina cuarenta y cinco grados y la sonrisa sigue siendo, los parpadeos se hacen más constantes hasta que la blancura del sonido se expande a su máxima expresión. En ese punto, los ojos están fuertemente cerrados y no importa el espacio ni importa el tiempo. Solo importa sentir que en ese momento, en ese instante, uno está siendo partícipe de una transportación hacia la infinitud que es la música. Hacia los tiempos arbitrarios y virtuales de un ritmo, hacia una melodía única que puede guiarnos por un instante como un libro nos puede guiar una vida.

Hay determinado instante en la música, determinado instante apocalíptico pero celestial, donde el cuerpo comienza a ser el sonido. Sólo hay que cerrar los ojos y dejar que el cuerpo empieze a encontrar su propio ritmo.

aMok

La Payunia – Pampas Negras (Malargüe, Mendoza)

febrero 22, 2009

Adjunto un par de fotos más, de esta área al sudeste de Malargüe.

El nombre Pampas Negras obviamente alude al color del suelo. Este es el primer tipo de paisaje que se veía ni bien adentrados en el Circuito de Volcanes de la Reserva La Payunia.

La Payunia – Volcán Payún Matrú (Malargüe, Mendoza)

febrero 22, 2009

Al sudeste de Malargüe, Mendoza, está ubicada una zona geográfica con alrededor de 800 volcanes. “La Payunia” es su denominación más común. Toponímicamente el nombre remonta al vocablo “payén”, que en mapuche designa al cobre. Se dice que en los alrededores de los volcanes y por la zona solía encontrarse este metal.

Lo primero que impresiona de esta zona es el color característico del suelo: negro, producto de la depositación de roca volcánica en forma granulada a través de las erupciones volcánicas a lo largo de la historia.
A medida que uno se adentra en La Payunia encuentra otros dos colores predominantes: el rojo, también producto de la acción volcánica (el color se explica por el tipo de contacto que tuvo la roca con el agua y el aire), y el amarillo, que está predominantemente representado por la escasa vegetación que puebla el área. Cabe aclarar que es una zona extremadamente árida y por ello hay realmente muy poca vegetación, muy pocos pastos que logran crecer en ese suelo.

El paisaje que capté en esta foto logra retratar estos tres colores. Realmente fue muy impactante y sorprendente llegar a un lugar donde el suelo es negro, donde lo único que se ve a kilómetros a la redonda son volcanes de todo tipo, tamaño y forma.

El volcán que se alza en el horizonte es el Payún Matrú, con 3680 msnm.

A lo largo del tiempo iré subiendo más fotos de este paisaje lunático.
Hoy inauguro esta nueva “dimensión”, que es esencialmente la contemplación al tiempo que la fusión y la copertenencia con todo aquello que es a lo largo de la historia de la Tierra: la Naturaleza en su expresión más pura y caótica, pero armónica y diversa. Pensé en denominarla “Pachamama”; para aludir al tipo de culto que se le hace a la tierra en muchísimos lugares del continente, pero luego me pareció más interesante recalcar que nosotros, ínfimos, somos parte de esta inmensidad. Que nosotros vivimos en este planeta, en este lugar donde existen este tipo de geografías hace millones de años. La sensación que me decanta a mí de todo esto, de contemplar la Tierra, es la de pertenecer, la de ser parte humilde pero segura. La de respetar el suelo que piso, respetar el curso del agua y en este caso, asombrarme por lo que puede resultar de la furia de un volcán.

Cobertura básica de chocolate

febrero 22, 2009
Cobertura básica de chocolate

Suelo recibir halagos y elogios por una torta que a veces preparo. La parte de la masa es simplemente la preparación Brownie de Exquisita, tal cual como indica la caja. Lo que le da el toque personal a la cuestión (hasta que aprenda a hacer brownies caseros) es la cobertura que fui creando y descubriendo a lo largo de muchas tortas. Acá va una receta bien simple y muy rica.

Ingredientes:

  • Cacao (2 cucharadas soperas)
  • Azúcar blanca (2 ½ cucharadas soperas)
  • Leche (a discreción, depende cuan líquida o espesa se quiera la cobertura)
  • Manteca (un cuadrado de 2 x 2 x 1 cm)
  • Café en polvo (dos cucharadas, como para un café común)

Derretir la manteca a fuego mínimo en una ollita. Incorporar la leche y el azúcar y revolver con cuchara de madera, dejando que tome temperatura. Incorporar el cacao y el café en polvo y revolver contínuamente a fuego medio hasta que se logre una preparación homogénea en color y textura.

¡Listo!

Realmente es muy simple, es cuestión de mezclar todo y revolver.

Notas:
Sobre el cacao: es preferible y saludable conseguir cacao en polvo en vez de Nesquick o cualquier mezcla hecha: no tiene conservantes y es una materia prima buenísima que nos remonta a la alimentación incaica.
Sobre el azúcar: es esencial para endulzar el cacao (que naturalmente es amargo). Como siempre voy a recalcar, todos tenemos azúcar blanca en la cocina. Pero lo mejor es usar azúcares menos refinadas (rubia o negra), que son mucho más saludables. Nunca probé ponerle miel, no sé si la textura de la miel congeniaría bien (si prueban me cuentan).
Sobre el café en polvo: realmente le va a dar un sabor mucho más rico e intenso.

Recomendaciones:
Esta es una preparación básica. Acá hay una lista con otros ingredientes que yo fui probando hasta el día de hoy y quedaron muy pero muy bien:

  • almendras y nueces trituradas
  • amapola en semillas
  • coco rallado
  • canela
  • ron
  • avena
  • salvado de trigo
  • copos de maíz
Para cualquier sugerencia, duda o idea: gonzaleandro@gmail.com (mail y MSN)

Trago de limón, menta y jengibre

febrero 9, 2009

Trago de limón, menta y jengibre

Ingredientes:

  • Hojas de menta (3 o 4, a gusto)
  • 1 cucharada sopera de azúcar blanca
  • ½ cucharadita de jengibre rallado
  • jugo de 1 limón
  • ½ vaso de agua
  • 1 vaso de soda
  • hielo


Colocar la menta, la azúcar, el jengibre y el limón en un vaso de procesadora y procesar bien. Agregar el agua y volver a procesar para mezclar. Luego agregar la soda y revolver levemente con una cuchara.

Verter el trago (colándolo a través de un filtro) en un vaso grande con hielo.

¡Listo!
El trago nació a partir de unos limones que andaban abandonados en la heladera de casa, un misterioso sifón de soda que de vez en cuando aparece por ahí, una rama de menta que asomaba tímida en el jardín y una bolsa de jengibre rallado que aclamaba protagonismo.

Sin embargo, inconcientemente le debo los créditos a la chef gourmet Juliana López May y al novio de mi prima, que un día preparó un trago similar.
Es bien fresco, efevervescente y atrae desde todos los sentidos. Porta un aroma a menta con jengibre, tiene un color verde agua muy fresco y transmite una combinación de sabores levemente exótica (acá el jengibre se lleva los laureles).

¡Ojalá lo disfruten!



Notas:
Sobre el limón: yo suelo aprovecharlo todo; luego de exprimirlo le saco el hollejo y las semillas, lo pelo bien y mando la pulpa a la procesadora.
Sobre la azúcar blanca: es lo que todos tenemos en la cocina. Personalmente recomiendo usar miel líquida. O también se puede probar con otras variedades de azúcar (rubia, negra) a ver cómo queda.
Sobre el jengibre: es fuerte pero combina muy bien con los demás ingredientes. No dejen de probarlo; si es la primera vez, pónganle menos que ½ cucharadita.
Sobre la soda: la ponemos después de procesar todo; si la procesamos junto con los demás ingredientes pierde el gas.

Sobre el filtro: lo uso simplemente para que el trago conserve una textura lisa y líquida, sin hollejo de limón ni hoja de menta. A veces no lo cuelo y me tomo todo junto, o me como el filtro dé limón y menta con una cuchara antes de tomarme el trago.

Interludio – 2009 2 8

febrero 8, 2009

Tengo la cabeza un poco abombada de ideas.

Hoy intenté dos veces publicar algo que había reflexionado en la ducha.
Era una reflexión que giraba en torno a esta pregunta: ¿Por qué nos enojamos con las personas?
La primera vez que redacté estaba bastante conforme con lo que había escrito.
Lamentablemente, no sé qué toqué del Blogspot; no hubo vuelta atrás, no había ningún Ctrl+Z para salvarme. ¡¡¡Los Ctrl+Z no funcionan dentro de cuadros de texto de páginas web!!!

Así que me puse a escribirlo por segunda vez, sin ningún tipo de intención de reproducirlo ni imitarlo ni nada. Era volver sobre las ideas que habían danzado en mi cabeza en ese momento, de alguna manera que esas ideas encontraran palabras y formas nuevas de redactarse, sin ser totalmente disgregadas del “plan” anterior. Iba todo bien… hasta que nuevamente, no sé bien qué apreté (pero esta vez lo hice para ver si había sido eso, eso que no sabía) y se borró todo de nuevo. Sí, como quize reproducir el experimento en sus más fidedignas condiciones, perdí todo de vuelta. Digo, no hubiese sido realmente fiel a la ciencia tener guardada una copia del segundo intento, no. Tenía que perderlo de vuelta.

Bueno, lo perdí por segunda vez. Obviamente, entendí que había sido suficiente por el día de la fecha.

Me dispersé totalmente del Blog y esa idea luego, ya que las andanzas me llevaron hacia otro lugar.

Ahora volví, son masomenos las dos de la mañana y estoy acá recordando que perdí aquello que quería publicar, que era la respuesta a esa pregunta: ¿Por qué nos enojamos con las personas?
Pero no importa, borrar no es olvidar. Yo lo tengo acá, y en el transcurso que fue de resignarme por segunda vez a volver acá me daba cuenta de que no importa realmente: yo tengo las ideas en la cabeza, y aparte las vivo, que es lo más esencial.

Volver a escribir lo que quería publicar hoy va a ser rememorar nuevamente el cúmulo de mis experiencias, con una pizca de chamanismo tolteca y la noción de Mundo de “Cuerpo y mundo”.
Ahora se apodera de mí el sueño; esto quizás sea un interludio; cerrar los párpardos aproximadamente la mitad, cuestión que se puedan divisar medianamente los colores predominantes del span visual que se percibiría con los ojos bien abiertos, sin divisar el contenido específico de dicho span.

Hace unos días vengo escribiendo cosas y guardándolas como borrador. Quizás debería guardar esto como borrador, pero ¡no! Esto no es una flexión demente, ni es una mujer girando en el sentido de las agujas del reloj, ni es un despertar semi-ajeno de la percepción y la conciencia, ni es una flexión en el sentido de los despertares.

Esto es un impás. Sí, es un interludio. Según Wikipedia: Un interludio es una pieza o pasaje musical que se interpreta entre dos partes o secciones de una misma obra.

Yo estoy conforme con esa definición. Puedo verme ahí. Hoy hablábamos en el almuerzo de cómo Wikipedia generalmente no duda en remontarnos a los orígenes, a las cunas de la civilización: preponderantemente Grecia, obviamente. Digamos, de cómo mantiene el carácter histórico de lo que es la cultura, la tradición, el conocimiento, los valores.

Creo que voy a soñar con ovejas balando con canciones de carnaval.

Rey Momo.
El rey de los cardos.

Quo Vadis? – 2008 5 20

febrero 5, 2009
“Quo Vadis?” 2008 5 20

Quo Vadis?

Recuerdo que leí esta pregunta en latín hace muchísimos años, cuando en mi familia todavía comprábamos la revista “Descubrir”. Era una revista muy muy buena, científicamente aventurera. Me encantaba leerla una y otra vez, cada mes. Recuerdo que en la última página tenía una serie de afirmaciones o declaraciones hechas por personajes reconocidos en la comunidad científica, con la consiguiente valoración por parte de la revista. La valoración era con pulgares, como en el espectáculo de gladiadores romano.

Sabían que generalmente se malinterpretó el sentido de los pulgares en el el ámbito romano? Todos en general creemos que cuando se quería hacer vivir al guerrero, se subía el pulgar. Y viseversa cuando se lo quería ver morir. Muchísimas fuentes demostraron con el tiempo que en realidad, cuando se quería perdonar al guerrero, se bajaba el pulgar, o se lo escondía, en sentido figurativo de esconder el arma. Cuando se le declaraba la muerte, el pulgar quedaba en posición horizontal y a veces con una moción de apuntar hacia el propio cuerpo (generalmente hacia la garganta), metáfóricamente figurando la muerte (el golpe final) del guerrero, el acto de hundir la espada en su cuerpo.

Bueno, me fui. La valoración era con pulgares. Recuerdo una vez haber leído una de esas valoraciones en torno a una frase de Jacques Lacan. Yo tendría 10, 12 años masomenos. La frase fue “La mujer no existe”. Creo que en ese momento, nunca había entendido tan poco una frase. Claro que, con el tiempo, estudiando Psicología, leyendo un poquito a Lacan y entendiendo cómo escribía, me di cuenta que estaba jugando metafóricamente con nuestras mentes al enunciar esa frase. Que metapsicológicamente hablando, se podía entender esa metáfora en un sentido clásico y apegado a la noción freudiana del desarrollo del género femenino. Digamos, eso que intentó responder ante la pregunta de ¿Quién es la mujer?.

Recapitulando… Descubrir, “Quo Vadis?”. Allí en ese momento no entendí que significaba “¿A dónde vas?”, pero el tiempo me dejó la mecha prendida hasta que la curiosidad se resolvió (y la bomba no explotó).

Años más tarde, el año pasado, tuve una serie de momentos donde hice algunos dibujos en el quincho de mi casa, generalmente de noche, con música que me hacía sentir extraño y abstracto. De por sí mis dibujos suelen ser abstractos, y de alguna manera dibujé esto.

Creo que lo que más me gusta de dibujar así es la apertura a la libre interpretación, a que los ojos de la persona que ve elijan qué, dónde y cómo ver. En la corriente filosófica de la fenomenología de la percepción, este es un punto clave: “uno elige ver qué, cómo, cuándo y dónde.” Uno quizás no lo elige desde su decisión plena, pero el cuerpo elige por sí mismo.

La mayoría de personas que lo vieron, identificaron un pájaro. Yo empezé a dibujarlo como una forma viva que se movía, sí. La sensación de movimiento y de incertidumbre me llevó a la pregunta: “¿A dónde te mueves?”. Ahí recordé el “Quo Vadis?” latino y decidí preguntarle eternamente al dibujo, hacia dónde va.

Espero que sus pulgares sean benévolos y no vayan a ningún lado.

aMok

Mientras Jero iba a buscar a Mike (…) – 2009 2 4

febrero 4, 2009
En algún punto las sombras se me hacían sombra.
La luz me jugaba a las escondidas.
No había algo, había nada. Era especial.

Llevar estas neuronas rezagadas en la falda, es como poseer el cerebro cual artificio.
Pareciera que vivir descargando y recargando energía puede ser una opción elemental para vivir la vida.

Yo no entiendo, yo soy así: supuestamente es mi Destino ser una bola de energía, ¿no?
No sé ni quiero que parezca que sepa algo, porque no.
Pero eso es así: hoy grababa con la cámara mi voz hablando sobre el lugarcito de mi blog llamado “Acá están las dimensiones”. Ahora agarro la parte izquierda de mi cerebro y la doblo hacia la parte derecha.

Nada se parece a todo en ningún punto. No, ni siquiera es arbitrario. Gira a favor de las agujas del reloj. Es la antimetáfora, es la cosa más cosa del mundo. Ni siquiera es un pedazo de ladrillo con un poco de cemento seco en sus límites internacionales. Tampoco podemos confundir grasa de ballena con grasa de ser humano. Hay algo elemental, algo fundamental dejado de lado.

Y así me represento nuevamente en ese profesor de Waking Life: esa persona que decidió vivir “su” vida, lo cual no debe malentenderse como un individualismo, porque es absoluta y totalmente lo contrario. Es vivir con el prójimo como una existencia paralela a la nuestra. Nuestros seres queridos se nos cruzan en existencias, estamos totalmente vertidos y culminados en ellos, somos ellos y ellos son nosotros. Hay subgrupos y conjuntos de energía poblacional, armonizados bajo un simple mensaje, un valor, una tradición, una creencia, una manera de percibir el mundo: a través de la energía.

La energía es absolutamente TODO.
No hay un “todo” más abarcativo que el mero hecho de la energía.
La energía es Dios
La energía es la fuerza que mueve a absolutamente TODOS los elementos de la galaxia.
No hay algo que escape la energía.
La energía es la simple creencia en eso que hace que “pasen cosas en el mundo”. Es muy simple pero muy esencial, muy llano pero muy profundo. No hay una forma de vivir la vida más puntual y esencialmente predilecta que vivirla a través de la energía.

La energía de uno, que se entremezcla y es imposible de limitar de la energía del Todo.

Ah, hace un rato hablaba del tema de las dimensiones, o algo así, porque en realidad quería decir que yo ya inventé una palabra (cuando hablaba de la segunda o tercera dimensión dije que quizás me inventaba una palabra): exotérmico.

Yo soy exotérmico. Soy una persona cuyo cuerpo emite constantemente energía en forma de calor. Es así, cualquier persona que me conoce puede dar fe de ello. Soy un tipo que en invierno anda por la vida en musculosa. Que le encanta el frío. Que sufre terriblemente los veranos. Que está sufriendo ESTE verano. Muy conciente de los efectos del calentamiento global.
Bueno, “exotérmico”… no sé si existe realmente. Pero yo la inventé, y explica exactamente lo que vivo: una constante transmisión e intercambio de energía con el mundo y las personas. Yo no puedo dejar de emitir energía, así como tampoco puedo dejar de recibir. Es increíble, me encanta, creo que es una de las fuerzas que más me impulsa en esta vida. La cualidad de mi ser que más humano me encuentra, dejándome absorver por la identidad del mundo y siendo devuelto en un mar de nubes naranjas.

¡Oh casualidad! Los colores que más me gustan son aquellos que se ligan con la cualidad de la energia: amarillo (la agilidad para danzar en energía), naranja (la estimulación y el eco de la energía), verde (el equilibrio energético), violeta (la cualidad espiritualmente danzante en energía).

Hoy, …bah, en realidad hace un ratito, ya que estoy escribiendo desde la compu de él, hablaba con Jero sobre determinada incursión integral de la cual fuimos parte en el verano del año pasado. Cierta excursión que involucró conocer una serie de puntos energéticos en el camping de Chascomús donde estábamos parando. Me acuerdo que uno de los puntos era en centro de una canchita de fútbol. Otro fue escondidos tras unos juncos, soportando 10 grados de temperatura con 20km por hora de viento, con una malla, una musculosa y un piloto. Y ojotas. Ah, y unos lentes de ciclismo amarillos que me hacian parecer una anciana ciclista.

Uh, llegaron Jero y Mike. Voy a concluir esto porque no da colgarla acá.
La voz de Mike es inconfundible. Como su energía.

aMok

Una olla llena de secretos – 2009 2 4

febrero 4, 2009

A Saucerful of Secrets; cuando conocí Pink Floyd tras ver “The Wall” en una clase de música de la secundaria, allá por el 2002, sentí que había encontrado un nuevo universo musical por explorar. Un universo raro, distinto a todos los que había surcado hasta ese momento. Lleno de una emocionalidad muy intensa, cada disco fue encontrando un lugar excepcional en mi sentir.

Recuerdo a la perfección la sensación de estar escuchando “The Division Bell” y comenzar a recordar que ese disco ya lo había escuchado, en 1995 aproximadamente (tenía 10 años), cuando todavía no sabía que ese tema tan pero tan emocionante, profundo y cristalino -Coming back to life- era obra del último disco de esa banda genial.

Cada vez que escucho “Coming back to life” me acuerdo de estar sentado en el living de la casa de mi tía, cuando todavía vivía en Conde y Echeverría, cerca de mi entonces futura secundaria, en el primer edificio en diagonal a la plaza Castelli.

En toda esta exploración musical, un día di con el disco “A saucerful of secrets”. Había algo en ese momento que me hacía querer escuchar siempre primero el tema homónimo al disco, si lo hubiere. Como estaba ahí, en ese disco de estudio con esa tapa tan reverberante, lo puse. La experiencia fue increíble, estuve escuchando ese tema muchísimo pero muchísimo tiempo. El retumbar de los tambores, las transiciones, la sensación apocalíptica, la sensación divina, el caos, lo salvaje… el final divino y celestial, casi religioso, de un coro angelical, con unos acordes que hacían de todo el tema una obra de la Creación, una transición completa y humana por determinados ecos del existir.

Siempre me quedó grabado el final de ese tema, y en la medida que algo toco el piano, me puse a sacar esos últimos acordes. Dediqué muchos momentos de expresividad a tocar esos acordes finales, a ese telón de cristal. A su vez, mi incursión en el piano siempre me llevó a valerme casi de mi único elemento: la improvisación (no estudié casi nada de teoría y técnica, casi todo lo aprendí de oído e improvisando).

Esto que grabé es ese final, algo cambiado y tosco de ese tema, con determinadas improvisaciones asistematizadas y al azar. Yo no sé si toco bien el piano; a mí me gusta tocar y eso es todo lo que me lleva a hacerlo.

El final de “A Saucerful of Secrets”, del disco homónimo, de Pink Floyd.

Suban el volumen… y perdón por el golpetón del principio, jaja.